COMPARTIENDO DISCREPANCIAS
Después de enviar mi artículo “Quiero respuesta” a todos mis contactos por correo electrónico, solamente recibí tres respuestas, una verbal y las otras dos por correo electrónico. Primero quiero transcribir la verbal, que a decir verdad es cortísima. Solamente la persona – que no diré su nombre - me dijo que no pidiera tantas disculpas, que debería decir las cosas de frente y punto. Bueno, es su punto de vista; pero para mí, es muy importante el respeto que se merecen las personas que me sigue en la lectura.
Las dos respuestas siguientes, son completamente diferentes. Las transcribo a continuación con mi respectivo comentario a cada una. Es corto en realidad.
Néstor me responde:
“Bueno amigo: Creo que el tema no va por ahí, porque si de crudeza se trata entre hombre y mujer puede suceder lo mismo, no es un tema sexual, es un tema humano, te confieso que en un principio cuando se dio esta ley en Argentina, me generó cierto rechazo, pero luego pensándolo bien, todos los seres humanos deberíamos tener los mismos derechos civiles, de lo contrario no seríamos civilizados al 100 por ciento, seríamos discriminadores. En nuestra sociedad existen varias minorías; ya que por su diferencia de raza, opción sexual, costa, sierra, selva, diferentes etnias, etc.… Y considerando que todos tenemos los mismos derechos. Me parece de muy mal gusto, el comentario de monseñor Bambarén por ejemplo, y de eso se trata, de discrepar, pero civilizadamente”
Mi opinión:
A esta respuesta tengo que discrepar, pero de una manera civilizada - como sugiere mi amigo -. Este es su punto de vista del asunto, el cual es muy respetable. Y discrepo porque se, y estoy seguro, que la base principal de nuestra doctrina cristiano católica, se fundamente en el amor al prójimo. Jesús andaba con publicanos, prostitutas, delincuentes, enfermos, miserables y seres en extrema pobreza, y nunca Él, los discriminó. Pero esta doctrina por excelencia, está por encima de todos los sacerdotes pedófilos y todo aquel ministro que viva al margen de esta doctrina. Sería ilógico tirársela abajo por culpa de unos cuantos. Si yo soy cristiano católico, es por este fundamente teológico y muchos más, y jamás dejaría de serlo por encontrarme con estos malos elementos dentro de la Iglesia. Primer punto.
Segundo punto.- hay situaciones en la existencia del ser humano, en las cuales, él, no tiene ni voz ni voto, en otras palabras, en las que no podemos decidir, ejemplo: yo no puedo decidir en qué país quiero nacer, yo no puedo decidir qué color de piel quiero tener, yo no puedo escoger a mis padres, yo no puedo decidir que sexo tener. Y en esta última situación me quiero detener para tratar de interpretarla. El ser humano nace hembra y macho. En sus primeros 5 años de vida asimila psicológicamente su condición de hombre o mujer – cosa que no ocurre en los animales, porque ellos permanecen: hembra y macho, y por naturaleza no tienen otra alternativa. El orden natural no lo cambia nadie, pero el orden psicológico, si. La orientación que se le dé al niño en sus primeros 5 años de vida en este asunto es muy importante, y no es que, tengamos que dejarlos crecer para que ellos decidan por cual sexo decidirse “opción”. Por lo tanto la sexualidad, no es una opción.
Algunos piensan que las personas nacen homosexuales. Esto no puede ser, porque sino ¿cómo se explica que existan hombres casados con hijos, llevando una vida “normal” y que al cabo de un tiempo decidan convertirse en homosexuales? Lo que no nos atrevemos a decir es que la homosexualidad es un problema psicológico – como está arto comprobado científicamente – y como tal, es una enfermedad, de la cual lógicamente no podemos separar ni discriminar a la persona que padece este mal. Como toda persona que necesita ayuda profesional, se le debe acompañar y ayudar para superar esto. Pero no por esto vamos a taparnos los ojos y tratar de legalizar una enfermedad.
Recuerdo mucho cuando en la parroquia “Cristo Rey” de la urbanización Santa Beatriz del cercado de Lima, me tocaba dar charlas sobre este asunto, les preguntaba a las señoras que asistían a estas charlas: “ustedes que dicen ¿Jesús existe en todos nosotros?” todas respondían: “claro, por supuesto, que pregunta?” entonces les repreguntaba: “¿y en los homosexuales, prostitutas, ladrones, etc.?” Se quedaban calladas. “¿Ustedes estarían dispuestas como agentes de pastoral, trabajar ayudando a estos seres humanos?” El silencio era tal, que luego tenía que pasar a otro tema.
No se puede discriminar ni rechazar a nadie, en cualquier circunstancia, pero tampoco se puede dejar de decir la verdad que encierra todo esto. El sida, la prostitución, la pobreza, etc.
La respuesta de Dante:
Mi querido hermano:
“De repente mi respuesta es ya cargosa, porque yo insisto en que no debemos meternos en estas lides, porque se trata de una verdadera confrontación de huestes infernales y, nos contaminamos. Posiblemente, en concordancia con las Escrituras, el planeta y su gente van de mal en peor. Ya tú ves como en la televisión de señal abierta ya es natural que personas con una orientación diferente, conduzcan programas, reciban un besito en la mejilla como mujeres y en fin piano, piano se va lantano.
¿Qué veremos después? Creo que muy pronto sabremos. Mientras tanto ahí tienes a nuestros políticos sacándose los ojos para lograr el ansiado puesto que les permita vivir de, y llenarse lo que más puedan del erario nacional, y prometen y prometen todo lo que pueden y lo que no pueden también. Un abrazo Andrés y cariños por casa”
Mi opinión:
También discrepo - pero no en todo - . Pienso que las personas que tenemos cierto grado de “preparación” en el tema, debemos levantar nuestra voz, para que también se sepa la contraparte del asunto, y no quedarnos callados. Nuestra voz llegará a los que quieran escucharla.
Estoy completamente de acuerdo con mi amigo Dante cuando dice que la sexualidad es una orientación y no una opción. Y también en lo que se refiere a los políticos.
Para finalizar, quiero dejar bien claro que al decir que la homosexualidad es una enfermedad psicológica, no estoy descrinando a nadie. Yo creo que el amor de Cristo Jesús, debe llegar a todos los seres humanos, y con mayor razón a los que lo necesitan más. Pero la realidad no se puede ocultar por más amor que se tenga a nuestros semejantes. “Si encuentro en mi camino a alguien que comete un error, con todo el amor del mundo le tengo que hacer ver su error, porque si no, no lo estaría amando”
