MARTÍN PRÍNCIPE 02
Es interesante verificar, lo mal que está llevando su gestión nuestro alcalde de Lince, Martín Príncipe. Y digo interesante, porque nos muestra todo lo que se podría hacer en un eventual trabajo municipal. Analizando y dándonos cuenta, en donde está el problema en realidad.
Hace poco me encontré con un vecino de mi zona, y le comenté lo mal que nuestro alcalde está mirando esta parte del distrito, y me cuenta lo siguiente: -“En Francisco Lazo con Risso y Las Heras, se vende droga todo el día”- Me dice también que por esos lares merodean un par de sujetos en bicicleta, vendiendo marihuana, pasta y coca. Luego añade: -“En esa esquina de Las Heras, se arman grupos de delincuentes que se drogan, venden licor, se pelean, gritan, se pasean sin polos, mostrando sus cortes y tatuajes hechos en la cárcel. Incontables veces yo y mis vecinos hemos llamado al serenazgo, pero no vienen. Tampoco lo hace la policía. Ya no se puede salir a caminar, o salir a la calle a jugar con los niños ni nada. Los delincuentes están ahí sentados, mirando a qué hora sales, a qué hora entras, quienes viven, etc. Y nos sentimos desprotegidos. Los peloteros son otro problema. Esos no son chicos sanos; son drogos que se insultan a la madre, hablan de sus conquistas sexuales gritándose y golpean nuestras casas ¿Y el serenazgo? Bien gracias”-
Bueno… ¿Qué gran poder es ese, que le impide a Martín hacer algo, para solucionar este problema? Y, parece que la policía, también está bajo ese poder. Son cinco años y la cosa no cambia. Debe de haber algo muy, pero muy fuerte y peligroso, que impide la acción, tanto de la policía como del alcalde. Un buen alcalde, al ver que la policía no hace nada - porque al parecer está coludida con la delincuencia del distrito -; debería de ir directamente al Ministro del Interior, o al Congreso, para solucionar el asunto. Pero parece que Martín no tiene la menor intención de hacer esto.
Alguien, también me comentó que en Julio C. Tello (no sé exactamente en qué cuadra) funciona un restaurante “A 1” en donde el dueño tiene en la trastienda, cuartos para alquilar. ¿Pero para qué? en dicho lugar llegan señoritas “A 1” que ofrecen sus servicios sexuales a los “señorones” que llegan al local; en el cual muy discretamente se realiza esta siniestra transacción comercial, que es muy onerosa de principio.
La persona que me cuenta este acontecimiento, justifica lo que sucede, diciéndome –“Está bien, porque no hacen escándalo”-
Cuando se trata de analizar y comprender el comportamiento de los seres humanos, intentamos justificar algunos acontecimientos; por ejemplo: está bien que existan homosexuales, total no le hacen daño a nadie y son libres de decidir cómo vivir. Si existen prostitutas, también está bien, porque total, es el oficio más antiguo del mundo y, es bueno para el desfogue sexual de algunos hombres reprimidos (sexualmente hablando). Pero eso dicen: los que no se ven afectados con el tema. Ellos (los que piensan así) no permitirían que sus hijos sean homosexuales, o que sus hijas sean prostitutas. Mientras no nos afecte a nosotros; “está bien”.
Si nuestro alcalde de Lince, Martín Príncipe, está enterado de todo lo que he transcrito en este artículo y, piensa que todo está bien; porque total, mientras él y su familia, no se vean afectados con estos acontecimientos: Estaremos totalmente desprotegidos los vecinos de las zonas populosas de Lince.
Esto podría ser un verdadero caldo de cultivo, para una franca campaña, con miras a una gran transformación en el próximo gobierno edil de nuestro distrito.
